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Esta lucha fue especialmente
belicosa durante la época prehispánica y la conquista de
México, marcado así cierta distanciamiento de sus habitantes.
El cultivo de flores y el comercio de víveres hacia la Ciudad de
México trajo prosperidad y permitió el aumento de la población
que alternaba su vida entre el trabajo y la fiesta. Entre las tradiciones más sobresalientes de Xochimilco se encuentran la bendición de niños-dios durante la fiesta de La Candelaria (2 de Febrero) o las celebraciones de la feria de las flores (martes de Semana Santa), en la que los barrios de toda la zona compiten en ostentación y gracia. El epicentro de estas fiestas es, como era de esperarse, la iglesia. La parroquia de San Bernardino no sólo es bella en su exterior, sino que contiene uno de los retablos más antiguos de América, estupendamente conservado. Resulta sencillo transportarse al siglo XVI cuando los franciscanos dirigieron la construcción del convento y el labrado de las fachadas, donde es posible advertir tanto el duro trabajo y como el detalle fino. Las epidemias y la tristeza diezmaron la población indígena en esos primeros siglos, mas los defeños se encargaron de suplir con creces esta falta de gente. Durante los abigarrados fines de semana resulta lento circular en las embarcaciones, pero la compañia de antojitos y músicos navegantes que se pierden entre la infinitud de canales y cipreses hace disfrutable el acompasado ritmo de la trajinera. La presencia del agua tiene en la ciudad de México una doble cara: por un lado se le combate como una plaga que anega y destruye las construcciones; se le expulsa como un negro anatema y por otro se le arrebata en sus virginales y distantes manantiales en cantidades interminables. Xochimilco juega su existencia entre estas luchas ciclópeas y trata a la vez, de mostrar una cara amable. |
Servicios en Xochimilco |
UAM, Universidad Autónoma Metropolitana Restaurantes del sur |
Xochimilco se encuentra al sur de la Ciudad, aproximadamente una hora en auto desde el centro.
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