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El Paseo de la Reforma
Una de las avenidas más destacadas de la ciudad es el el Paseo de la Reforma.
En su trayecto central pueden encontrarse finos ejemplos
de arquitectura, numerosos bancos y oficinas, añejas zonas residenciales transformadas
en sitos de moda, embajadas, hoteles de lujo, selectas galerías de arte y
espectaculares monumentos.
A mediados del siglo XIX la ciudad de México sufrió un doloroso
contacto con el resto del mundo a través de las invasiones norteamericana
y francesa. Durante esta última, un nuevo modelo de urbanismo es planteado
por la administración del emperador Maximiliano de Habsburgo: la construcción
de una avenida que comunicara la ciudad de México partiendo de la glorieta
de Bucareli, con el Castillo de Chapultepec. Trazada
diagonalmente y nombrada Paseo del Emperador, fue concebida como un amplio boulevard
de 12 km de largo.
Tiempo después su nombre fue cambiado por el republicano apelativo de la
Reforma y su carácter aristocrático apropiado por la alta burguesía.
Aprovechando su arbolado trayecto, durante el Porfiriato se mandaron colocar una
serie de monumentos relativos a la historia de México: el de Cristóbal
Colón en 1876, las estatuas de héroes de la República, el interesante
monumento a Cuauhtémoc de 1887 y el monumento a la Independencia,
inaugurado en 1910. Como una nueva marca y símbolo citadino, la victoria alada
que remata la columna fue adoptada por los habitantes de la ciudad como su ángel
protector. Tal vez por ello, al cobijo de sus alas se dan variadas manifestaciones
ciudadanas, tanto de júbilo como de descontento.
Evocando la empresa de Colón, en México se denomina a las nuevas zonas
residenciales Colonias. Típico ejemplo de ello son la Cuauhtémoc
y la Juárez, de origen porfiriano y que hoy forman parte del corazón
de la ciudad. En la colonia Cuauhtémoc se amalgaman los aires afrancesados
y los estilos decó, neocoloniales, funcionalistas y posmodernos. Aunque sigue
siendo residencial resulta un agradable paseo donde pueden hallarse museos
como el de la Casa Carranza, el Instituto Francés de América Latina
(IFAL), la embajada de Japón y diversos restaurantes
exclusivos.
Hacia el lado sur del Paseo de la Reforma se encuentra la colonia Juárez cuya
parte central ocupa la llamada Zona Rosa. La
quietud de las familias y diplomáticos que habitaron sus casas estilo parisino
fue cediendo, durante los años de la década de los cincuenta, a las
transitadas calles con hoteles, comercios, restaurantes,
bares, oficinas y cines que hoy agrupa. Este deliberado acento comercial no le resta
su encanto y resulta práctico para hospedarse.
En la Zona Rosa se encuentran las principales galerías de arte de la ciudad
y centros nocturnos, y aunque muchos se fueron a otros puntos de la ciudad, hoy sigue
siendo atractiva.
Reforma extiende su trayecto, siendo una de las avenidas más extensas de la
ciudad. Hacia el Noreste conduce a Tlaltelolco y La Villa,
mientras que hacia el Suroeste atraviesa Chapultepec,
remontándose al barrio de Las Lomas para desembocar en Santa Fe y Cuajimalpa.
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