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Plazas del Centro
En la Plaza de Santo Domingo se puede visitar la
sede de una de las instituciones más connotadas y temidas de la Nueva España:
el Palacio de la Inquisición. También es posible recordar las
tradiciones
y leyendas en torno a este tribunal; la vida de la antigua Aduana y el Portal de
Evangelistas.
La Alameda contiene
entre sus árboles innumerables historias de galanteo pero también
de dramatismo y progreso. A su alrededor se encuentran notables edificios, como
el Palacio de Bellas Artes y la Plaza de Santa
Veracruz. Para quienes gustan de soñar es posible acompañarse
del mural de Diego Rivera dedicado a este tradicional parque. Y para quien desee
contemplar desde las alturas la ciudad, la Torre Latinoamericana ofrece un estupendo
espectáculo de día o de noche.
Vecina de la Alameda, la Plaza de Minería reúne varios de
los edificios más suntuosos de la ciudad: el Palacio de Minería, la
antigua secretaría de Comunicaciones hoy Museo
Nacional de Arte y el Palacio de Correos. Al centro se ubica la estatua ecuestre
de Carlos IV llamada El Caballito.
Otro Caballo pero de color amarillo nos lleva a la Plaza de la República
que abre un amplio espacio donde destaca la austera silueta del Monumento a la Revolución
y diversos edificios estilo art decó.
En la Ciudadela existen espacios para estudiar, comprar artesanías
o tomar un descanso. Para ello también hay un rincón muy bello: la
Plaza Carlos Pacheco. Además es un punto estratégico para dirigirse
a la colonia Roma, interesante barrio pleno de gran tradición
y actividad cultural.
Tanto en cintas cinematográficas como en momentos de celebración, los
citadinos se refieren a la Plaza de Garibaldi como el sitio donde música,
bebida y comidas típicas tienen su punto de encuentro hasta altas horas de
la noche.
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