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El crecimiento de la Ciudad de México
¿Qué tan grande será la Ciudad?
La zona metropolitana de la Ciudad de
México, que comprende el Distrito Federal y 27 municipios del Estado de México,
en 1990 tenía 15 millones de habitantes, es decir, 18.4% de la población
del país.
En 1970 tenía 9 millones de habitantes
y en 1980, 14 millones. Así, en el decenio de los años setenta creció
4.5% al año y en el de los ochenta sólo 0.7%.
Este vigoroso crecimiento obedeció
a la dinámica social y económica imperante en la posguerra. El relativo
aislamiento del país en materia de transacciones comerciales obligó
a las empresas a concentrarse en el mercado interno y, en particular, en el mayor
del país: la Ciudad de México. Esto propició la creación
de una importante infraestructura y que todas las vías de comunicaciones confluyeran
en ella. También el centralismo del gobierno federal influyó en esta
tendencia.
En consecuencia, el crecimiento demográfico
de la Ciudad se aceleró, junto con el de la industria manufacturera y los
servicios, como fuentes de empleo.
Se calcula que en 1995 la población
de la Ciudad era de 15.5 millones de habitantes.
Como se aprecia, la Ciudad ha reducido
su ritmo anual de crecimiento a una tasa menor que la de la población nacional
(2%) y que la de la urbana (3.7%). Es, asimismo, la metrópoli con menor crecimiento
del país.
Ello obedece, en lo fundamental, a un
cambio en la distribución de la vida económica del país, la
cual se ha desconcentrado de manera importante. En tal fenómeno ha sido fundamental
la apertura de la economía a las transacciones con el exterior. En particular,
la necesidad de exportar y la inversión extranjera en el país han determinado
la nueva localización de la plantas productivas y de las empresas en general.
Esto se traducirá eventualmente en una redistribución de la población
en busca de empleos y mejores ingresos.
En los últimos años, las
empresas y los puestos de trabajo de la industria han aumentado más en las
ciudades pequeñas de las regiones Norte y Centro-norte. En cambio en las Noreste,
Occidente y Centro, han disminuido; en éstas se ubican las tres grandes zonas
metropolitanas del país (Monterrey, Guadalajara y México, respectivamente).
De hecho en la Ciudad de México
de 1980 a 1988 se perdieron 90,000 empleos y desaparecieron 4,500 empresas del sector
manufacturero. A pesar de las disminución absoluta, sí se crearon fuentes
de trabajo industriales en la Ciudad de México, pero éstas se ubicaron
en los suburbios de la Ciudad, es decir en los municipios del Estado de México
más lejanos del Distrito Federal.
En lo anterior influye el costo del
suelo en el núcleo de la Ciudad y las vías de comunicación.
Cabe señalar que, no obstante lo mencionado, en la Ciudad de México
se siguen creando empleos, pero en el sector de los servicios.
Debido a los costos que implica para
las empresas asentarse en esta urbe y a la infraestructura con que cuenta , tanto
humana como material, la Ciudad se ha convertido en sede, sobre todo, de oficinas
corporativas de grandes empresas y de compañías innovadoras y de alta
tecnología, así como centro financiero del país.
Así, es claro que el crecimiento
de la Ciudad será cada vez menor y, de continuar las tendencias descritas,
es muy improbable que se acerque en el mediano plazo a los 20 millones de habitantes,
como alguna vez se pensó, por lo menos en la zona que comprenden el Distrito
Federal y los municipios conurbados.
Para un análisis más amplio sobre la transformación metropolitana
en México, consúltese el artículo de Guillermo Olivera en http://www.bancomext.gob.mx/esp/olivera.html
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