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Avenida Insurgentes Sur
La megalópolis mexicana acumula ciudades y pueblos en los que una avenida
se conecta con otra sumando atmósferas, que en el caso de la avenida de los
Insurgentes nos permitirá encontrarnos con parte del México contemporáneo,
los negocios, el teatro y la buena comida. En esta sección partiremos de la
Colonia Roma para dirigirnos hacia el sur, visitando las "colonias" que
surgieron tras la Revolución de 1910 y que experimentan una renovación
constante.
El
círculo frenético de la Glorieta de los Insurgentes, que
antaño fuera un distribuidor de limpísimo acuífero,
posee hoy una llamativa estación del Metro decorada en 1968 con
motivos escultóricos novohispanos. Al sur de la avenida Chapultepec
se extiende la Colonia Roma que fuera el último
pedestal urbano de la sociedad porfiriana. Siguiendo la avenida que hace
honor a los criollos de la insurgencia de 1810, llegamos al cruce con
la Avenida Sonora donde se inicia la Colonia Hipódromo cuyo nombre
ha sido opacado por el de Colonia Condesa.
Situada en terrenos de una antigua hacienda de la familia Escandón que antaño
perteneciera a la Condesa de Miravalle su nombre se debe a que en sus primeros años
sirvió de sede de un hipódromo porfiriano del cual sólo queda
el trazo de la avenida Amsterdam. Hacia 1927 comienza a poblarse rápidamente
con casas y edificios a la moda Art Decó, parques y avenidas arboladas, que
le otorgaron una atmósfera sofisticada que perdura hasta nuestros días.
Aunque algunos de sus primeros habitantes fueron inmigrantes judíos, la Condesa
ha sido un crisol cultural que hoy se manifiesta en los variados restaurantes, bares
y comercios de corte contemporáneo.
Casi imperceptiblemente se llega a la Colonia Escandón en
cuyos linderos cruza un río de automóviles denominado Viaducto
Miguel Alemán, abuelo de todas las vías rápidas de
la ciudad. Al atravesar su protuberante puente se extienden hacia el sur
las colonias originadas a partir de la explosión demográfica
de los años treinta y de la visión de negocios de José
G. de la Lama.

Del valle la riqueza...
Y ya que de negocios hablamos es, justo en los terrenos del antiguo Parque de
la Lama de la Colonia Nápoles, donde se levanta el imponente edificio
del World Trade Center. Se trata de un conjunto
compuesto del enorme edificio de oficinas (iniciado en 1966, abandonado y retomado
en 1990) que se eleva a más de 230 metros, con 52 pisos, un remate circular
y una torre de telecomunicaciones. Junto a éste funciona un enorme centro
de exposiciones, una tienda departamental, cines y el destacado conjunto cultural
denominado Poliforum Cultural Siqueiros. Lo mas notorio de éste son los murales
pintados bajo la dirección del maestro David Alfaro Siqueiros en 1971 que
funden pintura y escultura envolviendo el edificio. En su interior posee varios niveles,
destacando el ahora dedicado a actividades teatrales donde se puede contemplar el
mural "La marcha de la humanidad".
No hay teatro sin cena, por lo que la avenida Insurgentes nos dispone
mesas para todos los gustos que alternan con negocios, bancos y uno
que otro centro nocturno. Sin dejar su carácter comercial, las
Colonias Del Valle (al poniente de la avenida) y Nápoles
(al oriente), combinan las casas y edificios habitacionales con oficinas
y hasta con una Plaza de toros, un estadio de fútbol y el peculiar
Parque Hundido. En este parque se exhiben reproducciones de piezas prehispánicas
que nos indican que estamos ingresando al antiguo poblado de Mixcoac.

Culebra de nubes
El bullicioso cruce de las avenidas Insurgentes y Félix Cuevas no permite
adivinar que a unos pasos se encuentra un remanso de paz formado por varias colonias
en torno al poblado de Mixcoac. Su origen podemos rastrearlo en los restos
mexicas de la zona de San Pedro de los Pinos y suponer que formó parte de
los dominios del señorío Tepaneca
ligados a Coyoacán. Su nombre significa "culebra de nubes" y su
destino ha sido el cambio constante. Al adentrarse en su plazuela nos encontramos
con la iglesia y convento de Santo Domingo de Guzmán, la Universidad Panamericana
y la Casa de la Cultura Juan Rulfo. Mixcoac ha sido cruce de caminos e ideas en ocasiones
contradictorias, invasiones, sitio de recreo de los privilegiados de la época
porfiriana. El río que lo limitaba hoy se ha convertido en parte del Circuito
Interior que marca el inicio del Sur de la Ciudad.
Aquí llegamos a la colonia Guadalupe Inn donde
encontramos el Teatro de los Insurgentes. Su fachada decorada con los
mosaicos que siguen el diseño del maestro Diego Rivera recrean
la historia del teatro mexicano. La figura de Cantinflas nos indica que
este teatro presenta obras ligeras para un público amplio. Pero
si buscamos un teatro de contenidos más profundos debemos dirigirnos
al Centro Cultural Helénico, ubicado sobre la avenida Revolución.
Este centro cultural tiene como distintivo el edificio gótico isabelino
traído de España. Su arcaísmo contrasta con el moderno
edificio del museo de arte Carrillo Gil, ubicado en el cruce de la avenida
Altavista, ya en los linderos de San Ángel.

[Visitas guiadas]
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